El glaucoma causa ceguera si no es  detectado a tiempo

Es como una sensación de vacío en la que la oscuridad se apodera de todo. Así describe Wilson Caicedo, de 37 años, su cuadro de glaucoma. Esta enfermedad degenerativa, que le fue diagnosticada hace siete meses, prácticamente le redujo todo el campo visual.

En Ecuador y otros países se desarrollan conferencias y campañas de sensibilización sobre esta patología oftalmológica.

Wilson ya no distingue a las personas, no puede leer ni caminar solo. Tampoco le es posible dedicarse a la agricultura y a la conducción, los dos oficios con los que mantenía a su familia antes de perder la vista.

El paciente, nacido en el cantón Pichincha, en Manabí, recordó que padecía fuertes dolores de cabeza, constantemente se desmayaba y sus ojos estaban casi siempre rojos. Sin embargo, los galenos que lo atendieron no le dieron un diagnóstico preciso. Cuando viajó a Quito acudió al consultorio de Ana María Vásquez. La especialista le informó de su glaucoma. Pero la enfermedad ya estaba muy avanzada. Por eso le hizo dos cirugías para frenar su expansión.

La enfermedad daña el nervio óptico. Ocurre por el aumento de la presión interna del ojo. ¿Por qué se pierde la visión? El nervio óptico transmite las imágenes percibidas por el ojo, que luego se procesan en el cerebro. Si se corta esa comunicación sensorial, se produce una discapacidad visual. En principio, no se presentan síntomas. Pero con el tiempo, los pacientes empiezan a perder su visión periférica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado que el 8% de los casos de ceguera, a escala global, se produce por alguna variante de glaucoma.

En el país, según la Sociedad Ecuatoriana de Glaucoma, la enfermedad tiene una prevalencia del 3,9%, en personas mayores de 40 años. El 90% de pacientes no sabe que la padece. Unos 60 millones de personas tienen glaucoma en todo el mundo.

Christian Salinas perdió su visión por el glaucoma a los 10 años. Ahora, a sus 42, trabaja como periodista en una radio de señal nacional. Recuerda que un día en la escuela, su maestra le extendió la mano para pasarle un esfero. En ese momento él no vio la acción. La docente alertó a la madre de Christian de que posiblemente tenía un problema en la vista. Después de recibir un diagnóstico errado, Salinas fue intervenido quirúrgicamente, pues la enfermedad había avanzado rápido. “Entré al quirófano viendo poco. Pero cuando salí, ya no veía nada”. Los factores de riesgo aumentan a partir de los 40 años. Las personas con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión o con alteraciones inmunológicas, deben acudir a controles visuales una vez por año.

El oftalmólogo Gustavo Baquero afirma que con una detección temprana y con el tratamiento adecuado, es posible detener el avance de la enfermedad. Añadió que con colirios especiales se suelen controlar los síntomas, todo depende del tipo de glaucoma. En los cuadros crónicos, la cirugía láser es otra opción.

Existen varias pruebas para el diagnóstico: tonometría, para revisar la presión del ojo; campimetría, que mide el campo visual. También hay exámenes con fotografías internas y análisis del nervio óptico. Wilson y Christian saben que con un diagnóstico temprano se puede lidiar de mejor manera con el glaucoma.
 

Fuente: https://www.elcomercio.com






  • Autor: https://www.elcomercio.com
  • Fecha: 2019-03-13