Una experiencia de vida, por Santiago Muñoz Bravo

A la corta edad de 7 años, un día me levante con un pesadez y dolor en el cuerpo como si tuviera 90, una sed ardiente e intensa y 3 tallas menos que hace unos pocos meses, ese día cuando mi madre me vió, vi que algo se oscurecía en su mirada, como si acabara de confirmar algo que ni los médicos habían notado en mí, únicamente fui al hospital ese día para que me confirmen lo que ya sabía, ahora tendré que vivir como mi papá, me decía una y otra vez, cuando el doctor me confirmó que tenía diabetes la frase que más sonaba en mi cabeza fue “Tu vida va a ser diferente desde ahora” y efectivamente lo fue, desde ese día hace ya 14 años mi vida tuvo un compañero más: la diabetes.

Al inicio fue una relación conflictiva pues yo no estaba acostumbrado a ella, ni ella a mí, tuvimos varios incidentes y por mucho tiempo hubo rencor de por medio, sin embargo a medida que fui tomando conciencia de ella y aceptándola, la hice mi amiga y parte de mi vida, poco a poco fuimos entendiéndonos y superando juntos las dificultades cotidianas.

Ella es la mejor amiga que he tenido pues me enseño a que el ejercicio es divertido y necesario en la cotidianidad de la vida, que los vicios únicamente van destruyendo tu autoestima y salud, me enseño a informarme acerca de lo que como y los efectos que puede tener en mi cuerpo, me enseño también quienes son las personas que de verdad me estiman  y mi condición no era una limitante para divertirse conmigo, así fue como aprendí a cambiar mi perspectiva sobre la diabetes y vivir  con ella, no para ella.

Santiago Muñoz Bravo Paciente con Diabetes tipo 1









  • Autor: Santiago Muñoz Bravo
  • Fecha: 2018-12-12